jueves, 5 de octubre de 2017

EN EL PARQUE



Son las tres de la tarde
hora de tomar mi capuchino
y descansar en el banquillo
contemplando la grama verde
respirando aire puro.

Relajado ambiente
muchos niños corriendo
y mi amiga diciendo “culumpio”
me torna sonriendo.

Sintiendo la brisa fresca
la tarde se va como un río.


© HIJAS DE LA LUNA 2017


jueves, 31 de agosto de 2017

EL CAFÉ DE LA TARDE

El café humeaba, su aroma llenaba la habitación. El olor era tan rico, que algunos de los bomberos de al lado llegaron con tazas para probarlo. Yo les sugerí echarle unas gotitas de Amaretto, y todos se fueron muy agradecidos. Claudia había traído unas galletitas y unos quesitos para compartir. Nos sentamos a conversar de las noticias y notamos que el mundo en que vivimos está por acabarse, pero aún seguimos en pie de lucha.
—La fe mueve montañas —dijo alguien.
Otra más se quejó:
—Ay, otra vez café. Si saben que no me gusta, pa’ qué me invitan.
—El café me trae nostalgia de mi país, de sus volcanes —confesó la tercera amiga.
—¡Es rico y más ná! —exclamé, defendiéndome.
Así pasamos la tarde, como otras tantas, bebiendo café y charlando.


© 2017 HIJAS DE LA LUNA



sábado, 26 de agosto de 2017

DOS ECLIPSES


I
El sol ausente refrescó la tarde
la penumbra nos abrazó a todos por igual
en algún momento la gente se preocupó
por las reacciones que pudiésemos tener
mientras una oscuridad leve arropaba a nuestro planeta.

II
La luna se fue acercando
hasta cubrir por completo al sol
los hombres amanecieron amorosos
yo tenía miedo y dudas
porque no sé mucho de eso
y al final
me sentí sin ganas de hacer nada.


© 2017 HIJAS DE LA LUNA


DOS SOLES


I
Sol, luz brillante e importante
camino candente donde bailas, sol
las mujeres no debemos sudar con tu calor, sol
al fin, el sol se apagó.

II
El sol no me gusta para nada
aunque molesta, el sol se necesita
un símbolo del zodíaco es el sol
sol, brillante y hermoso
eres tú, sol, quien resplandece en mí todos los días.


© 2017 HIJAS DE LA LUNA



EL SOL


Esfera candente e inmóvil. Reverenciado por los astros menores de nuestra galaxia. Guardas entre tus lenguas de fuego la historia que narra el principio de todo. Sales imponente y glorioso en las mañanas. En las tardes, ceremonioso te retiras por senderos sobre el mar.

La Luna, con los destellos que le obsequias, custodia nuestros sueños en la penumbra. Como dios te han adorado y en poesías legendarias, te han cantado. Nos das la vida a través de las hojas que día a día exterminamos. Mirarte no puedo, pero abrazas mi piel con tu calor. Al igual que Vulcano, tu fuego convierto en explosión creativa para mi vida. 
                                                                       

© 2017 PUERTO LUNA


domingo, 4 de junio de 2017

VIDA


Vale la pena
vivir día a día
con mucha pasión.

Imágenes de
la vida diaria
llenas de ilusión.

Deseo poder
a todos los que quiero
dar y recibir.

Antes y ahora
con respeto y valor
amar la vida.


© LA TRIBU SHANARAMI 2017


martes, 30 de mayo de 2017

VIAJE SOÑADO


Llegó el día en que el crucero, que partió desde Miami, atracó por fin en la isla de Cozumel en Yucatán, México. Es el cuarto día del viaje, por lo que tuve tiempo para revisar las diversas  excursiones y atracciones que ofrecen en Playa del Carmen, ubicada al otro lado de la isla. Preferí zarpar en el primer viaje del ferry para evitar las altas temperaturas de la época veraniega.

Nuestro pequeño grupo fue el primero en ocupar el ferry. El viaje fue corto pero muy vistoso.
Los empleados fueron muy atentos con nosotros. Además, ellos hablaban español, así que conversé con alguno de ellos un poquito más allá de un cordial saludo. El estruendo del silbato del ferry anunciaba nuestra llegada.

Al bajar, sentí el azote del calor a pesar de que era temprano. Cerca de nosotros, un mariachi y bailarines con atuendos típicos nos daban la bienvenida. Una multitud se apiñó frente a la tarima. La música era contagiosa y muy alegre. Turistas de diversos países se expresaron con gestos universales: sonriendo, bailando y aplaudiendo. Yo quedé muy complacida cuando interpretaron una de mis canciones mexicanas favoritas:  “Guadalajara”.  Al finalizar la presentación, la multitud se dispersó.

Comencé a caminar mirándolo todo. Algo que llamó mi atención fue el uso de colores brillantes en diversos edificios: azul cobalto, amarillo ocre, magenta y verde selva. Una paleta de colores digna de un cuadro de Frida Kahlo. Recorrí senderos asfaltados que conducían a tienditas de recuerdos y postales; ropa típica, pequeños restaurantes y hasta una librería.  El apetito se despertó con el embriagante olor de especias cocinándose que ya se filtraba por las hendiduras de uno de los restaurantes. Hice una anotación en el mapa: comer en el restaurante “La gallina aristotélica”. Un toque filosófico a la travesía.

Al llegar a un cruce, varios jóvenes danzaban en una pequeña plaza. Vestían a la usanza de los indios aztecas: largos plumajes, accesorios en plata y caracoles en los tobillos. Danzaban alrededor de una estatuilla de barro de la cual salía una fragancia humeante a madera. Durante media hora, los contemplé desde un banco de la placita. Pensé en el protagonismo heroico de los aztecas ante los conquistadores españoles y las luchas que libraron por su pueblo. Terminada la presentación, me retraté con el grupo de bailarines a cambio de una propina de un dólar.

Ya sentía el calor sofocante. Me encaminé hacia la librería Cuauthémoc. Otra parada de media hora pero degustando autores, libros y audiolibros. Allí compré un ejemplar del Popol Vuh, libro sagrado de los aztecas. Al salir, me tropecé con un grupo menudo de pasajeros latinos que también viajaban en el barco. Nos dio tanta alegría vernos, que decidimos compartir unas cuantas cervezas y tequilas en “La gallina aristotélica”. Nos tomamos fotos, degustamos aperitivos típicos, brindamos por los mexicanos e intercambiamos acentos hablando de nuestros países de origen. Fue una exquisita parada como de seis medias horas. Luego, cada quien prosiguió como turista.

Al regresar al barco, el tequila aún calentaba mi garganta mientras yo tarareaba rancheras y mi alegría dibujaba una gran sonrisa.


© 2017 PUERTO LUNA

MAYO


Madre florida
aromas embriagantes
pétalos en flor.

Acurrucas fiel
los durmientes capullos
esplendorosos.

Yerta semilla
adornarás altares
en Fiestas de Cruz.

Ofrece lluvias
a mi amado terruño
mes de las flores.


© 2017 PUERTO LUNA

EL PITIRRE


Azul turquesa la bóveda celeste de la patria mía. La aurora despliega sus colores y aromas en el horizonte. Melodía de la diana es el canto lejano del caudillo mañanero.

Es el pitirre que surca el horizonte con su trino majestuoso. Cruza la cordillera con su plumaje en abanico picoteando guaraguaos. Sus alas custodian ríos, veredas y montañas. Al cantar el pitirre, elevo mi cabeza buscando esa estrella viva que entona en el cielo azul de mi bandera.


© 2017 PUERTO LUNA

lunes, 22 de mayo de 2017

NIÑOS DE LA TIERRA


Ah, los niños de la tierra
futuro inmediato de cosecha nueva.
Siembra si pretendes cosechar
inspiración de futuro.
Van rumbo a conseguir el éxito
ante el planeta tierra
con mucho orgullo.
Dispuestos a dar todo por el todo
inspirados en la naturaleza.


© 2017 “LA TRIBU SHANARAMI”